Podcast #3. Equipo 2: La educación y los valores de convivencia humana.
COMPARAN AZCATL MARIEL YURITZY
CEBALLOS CRUZ DANIEL SALVADOR
ENCARNACION RICO MARÍA GUADALUPE
FIERROS CASTRO STEFANNYA FERNANDA
GAONA MONCADA RODRIGO
COMPARAN AZCATL MARIEL YURITZY
CEBALLOS CRUZ DANIEL SALVADOR
ENCARNACION RICO MARÍA GUADALUPE
FIERROS CASTRO STEFANNYA FERNANDA
GAONA MONCADA RODRIGO
Hablar de educación en valores puede resultar un tema, además de reiterativo, especialmente problemático para docentes y familias. El objetivo de formar a los niños y jóvenes como personas morales parece entrar en contradicción con una sociedad materialista, insolidaria y que facilita “contravalores” a través de los medios de comunicación. A lo que hay que añadir que el propio valor de la educación escolar parece cada vez menor (cuestionadas su utilidad económica y la necesidad de esforzarse para ser “alguien de provecho”) al tiempo que más conflictivas son las relaciones escolares (pérdida de autoridad del profesor, fenómenos de violencia escolar, etc.).
Precisamos de un nuevo enfoque de educación en valores que permita, en la medida de lo posible, superar estas contradicciones e integrarse con otras propuestas como la mejora de la convivencia escolar. Por esta razón, antes de hablar de qué son valores o cómo se interiorizan, es preciso poner un poco de orden en el tema partiendo de algunos principios clarificadores:
1. La finalidad principal de la educación escolar, como señala el Informe a la UNESCO “La educación encierra un tesoro” (1996), es la integración social y el desarrollo personal a través de la participación en valores comunes, de la transmisión de un patrimonio cultural y del aprendizaje de la autonomía. De hecho, una educación de calidad debe integrar valores, contenidos, experiencias y aprendizajes positivos en las dimensiones personales, sociales y éticas de los estudiantes, no sólo en las intelectuales. Dicho de otro modo: una educación de calidad también es la que evita crear “analfabetos morales”.
2. La educación es valiosa por sí misma, y no es su función resolver los problemas sociales que en cada momento se le derivan. La mejor manera de poder educar en valores es recuperar el valor de la educación (Savater, 1997): que se reconozca la importancia decisiva de la educación escolar y de los docentes en la insustituible tarea de formar personas libres, autónomas y miembros activos de nuestra sociedad. Recobrar el valor social y cultural de la educación, es decir, considerarla como un bien precioso y necesario prestándole el máximo apoyo, es tarea de todos: familias, profesores, Administración, y sociedad en general.
3. Para recuperar el valor social y personal de la educación también la institución escolar ha de ser coherente con los valores de una sociedad democrática dando la mejor respuesta posible al derecho y al deber de una educación de calidad para todos. La educación escolar debe ser compensadora de desigualdades, integradora de diferencias, justa, equitativa e inclusiva para no entrar en una irresoluble y flagrante contradicción: ¿sería posible educar en la democracia, en el respeto, en la solidaridad, en la cooperación..., dentro de una institución que fuera insolidaria, competitiva y autoritaria? (Santos Guerra, 2001).
4. Toda educación es una educación en determinados valores. Los procesos educativos que se dan en la escuela son necesaria e inevitablemente formadores, transmisores de ideas y valores. Podemos decir que no hay instrucción sin formación (y viceversa), de modo que cuando se está inmerso en los procesos de enseñanza y aprendizaje, parafraseando uno de los axiomas de la Teoría de la Comunicación (Watzlawick, et al., 1995) “no es posible no educar”. Junto a las actuaciones planificadas, existe un “currículum oculto” de relaciones sociales, normas y modos de pensar que producen el aprendizaje de hábitos, conductas, costumbres y valores en el seno de la institución escolar. Las relaciones en el centro, su organización y cultura han de tenerse en cuenta como elementos que influyen en la formación de los alumnos.
Si bien, en la antigüedad existen algunas precedentes que han servido en la construcción del concepto moderno de la dignidad, es preciso señalar que su sentido actual, arranca con el tránsito a la modernidad, esto es, el concepto de dignidad humana como fundamento de los derechos del hombre, en donde cada uno de nosotros es poseedor de una dignidad, es decir, somos dignos.
La dignidad se puede definir como “la excelencia que merece respeto o estima”. Ejemplo de lo anterior es el caso de una persona que ocupa un alto rango o un puesto elevado y posee una dignidad, lo que exige a los demás una respuesta particular, pero esto no le hace acreedor a una mayor dignidad que el resto, ya que ésta, es igual para todos los seres humanos, sin importar su condición o puesto que desempeñe. De ahí que deba existir una relación entre dignidad humana y los derechos el hombre.
Entonces, inicialmente, podemos entender a la dignidad como aquel valor inalterable que posee toda persona por el hecho de contar con capacidad para razonar y decidir, que los otros entes no poseen.
La dignidad humana se erige como principio esencial de los valores de autonomía, de seguridad, de igualdad y de libertad. Valores estos que fundamentan los distintos tipos de derechos humanos.
La dignidad humana está dentro del ser de cada persona, surge en el preciso momento en que ésta empieza a existir y se convierte en parte de los valores morales del ser humano. Esos valores serán los que determinarán su conducta, y al momento de ser el hombre autónomo, podrá decidir haciendo uso de su libertad.
Sin duda, el ser humano se ha caracterizado porque su vida gira en torno a un ámbito social, por lo que debe establecerse un orden normativo, económico y social que esté al servicio del mismo y que le permita a cada hombre cultivar su propia dignidad. Por eso, la dignidad humana requiere que el hombre actúe según su conciencia y su libre elección; por lo que los hombres siendo más conscientes de su propia dignidad, podrán respetarse unos a otros.
Así, la dignidad humana, en la modernidad, aparece en un contexto intelectual que ha superado los avatares históricos, ubicándose en un proceso de humanización y de racionalización que acompaña a la persona y a la sociedad. Para lo cual, cuando se hace la reflexión de la dignidad dentro de un ámbito que corresponde a una sociedad bien ordenada, no se describe la realidad, sino el deber ser de la misma. De ahí que la dignidad humana sirva como un referente inicial, un punto de partida y también un horizonte final, un punto de llegada, por lo que podría llamarse un derecho positivo justo.
Al convertirse la dignidad en un valor fundamental, no sólo para el individuo sino también para la sociedad, los juristas la han consideran como el pilar principal de toda convivencia gregaria, siendo en el ámbito de la doctrina donde se puede comprender lo que significa ser persona, portadora de dignidad.
La idea de la dignidad humana, o valor atribuido a cada persona humana, no puede ser sustituida por ninguna otra. Sin embargo, sus limitaciones pueden verse en los propios valores básicos que la erigen, como lo son la autonomía, la seguridad, la libertad o, inclusive, igualdad.
Cada individuo de la especie humana es persona, es decir, un sujeto único dueño de sí mismo, de sus actos, consciente de sí y con una finalidad que constantemente busca y trata de cumplir. Siendo esto alcanzar el logro de su felicidad anhelada.
Esto es, al ser la persona dueña de sus actos, se percibe la existencia de valores en ella misma, puesto que no surgen del espacio, ni se dan de los propios sentidos, sino que simplemente captamos y develamos a partir de la dimensión espiritual con la que cuenta cada uno de los hombres. Los valores no se pueden tocar, ni oler, ni mucho menos ver, pues son como una sustancia inmaterial, siendo ésta una limitación que impone la naturaleza a la persona respecto a los valores, pero lo que no impide de modo alguno es que se reconozca en su existencia objetiva (en sí) a estos valores morales. Siendo los valores parte del ser ideal del hombre, tienen una existencia objetiva que los excluye de la conciencia que los capta. Por ello, solamente existen y están allí, y el hombre penetra en ellos a partir de su dimensión espiritual. Pues éstos serán los que lo obliguen adecuar su conducta a ellos, y lo llevarán a la permanente búsqueda de su perfección.
FRATERNIDAD
La fraternidad es un término que significa hermano. Por esta razón, fraternidad significa parentesco entre hermanos o hermandad. La fraternidad universal designa la buena relación entre los hombres, en donde se desarrollan los sentimientos de afecto propios de los hermanos de sangre, unión y buena correspondencia.
Es un lazo de unión entre los hombres basada en el respeto a la dignidad de la persona humana, en la igualdad de derechos de todos los seres humanos y en la solidaridad por de unos por los otros.
La fraternidad está muy desarrollada entre los estudiantes ya que es parte de una asociación en la que los miembros se reúnen para organizar eventos que permiten la socialización de los estudiantes. La amistad, el compañerismo, la camaradería y otros principios se practican entre los miembros.
TOLERANCIA
Definición: Actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas, aunque no coincidan con las ideas propias. La tolerancia cultiva la habilidad de calmar los sentimientos fuertes y encendidos de los demás.
La educación en la tolerancia se enmarca en las relaciones entre el individuo y los miembros de la comunidad; la educación constituye el contrapunto de la tolerancia. En la escuela, los profesores son corresponsables y formadores en la construcción de esa sociedad deseada, una sociedad más tolerante, más justa y humana, recordemos que la tolerancia es un proceso constante, no es algo que pueda aprenderse en un instante.
La educación para la tolerancia tiene como objetivo enseñar las técnicas adecuadas para que en el entorno escolar se promueva el respeto y la tolerancia hacia otras culturas; el enseñar la tolerancia desde una edad temprana formará seres humanos mejor preparados para cohabitar en un medio ambiente cada vez más diverso, ésta protege a los individuos de la discriminación y evita conflictos; el enseñar tolerancia debe preparar a los individuos para la vida en sociedad, pues les ayudará a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.
La educación y los valores, respeto a las diferencias
Como seres humanos somos todos iguales, aunque nos diferencian algunos usos
o costumbres según la familia de la que hacemos parte y de la sociedad en la que
vivimos. Por esta razón, el respeto a las diferencias lo diverso, a las distintas culturas
y razas, también hacer parte que las diferencias de todos nosotros podemos crecer
como perdonas . En lugar de criticarla, debemos aprender con ella y darle su real
valor. Esa es una tarea importante principalmente en los días actuales en que cada
día son más las familias que emigran e emigran de un lugar a otro.
Respetar las diferencias, ya sean de raza, cultura, religión o incluso
discapacidades, no solamente es importante en un mundo cada vez más
globalizado, sino que prepara a los niños para ser solidarios, a valorar y aprender de
otros, a ser tolerantes y respetuosos, y a evitar que tomen decisiones basadas en
prejuicios y estereotipos. Los niños se inspiran en sus padres y su modo de ver el
mundo y de interactuar en él depende de cómo lo hagan ellos. Por eso es importante
que sean un modelo positivo a seguir
“El respeto a las diferencias debemos cultivarlo tanto en el hogar como en las escuelas
ya que es imprescindibles que niños, jóvenes y adultos aceptemos a las personas tal
cual son y reconozcamos el valor de cada una de ellas, estableciendo de igual manera
un trato amable y cortés en todos los contextos, hacerlo de esta manera propiciará en
el ambiente áulico el fomento de la enseñanza y el aprendizaje. Vivimos en una sociedad
con alta escala de diversidad y como tal debemos entender que todas las personas
somos distintas, si somos capaces de ver esta diferencias tendremos más facilidad a la
hora de adaptarnos a nuestro entorno y en el caso de nuestros alumnos les facilitará su
integración y favorecerá su competencia social.” Joaquín Olmos para Educa.ORG
Los malos entendidos los conflictos ideológicos y los enfrentamientos muchas veces
se dan por la ausencia de respeto hacia el otro, para evitar situaciones como estas,
es necesario motivar y enseñar a los niños el valor de respetar a todas las personas
por igual sin importar su condición o su forma de ser , si queremos que nuestros
pequeños respeten las diferencias, padres y maestros debemos ser los primeros en
dar ejemplo de vida, respetando a los demás ya que vivimos en un mundo donde
abundan las riquezas culturales y sociales las cuales deberíamos conocerlas y
aceptarlas para aprender de lo diferente, discriminar y evadir al otro solamente hace
que nos perdamos del maravilloso tesoro que hay en cada persona
Libertad y paz
La libertad de educación es el derecho que poseen los padres para poder educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones, permitiendo a los distintos grupos la capacidad de educar a los niños sin impedimentos por parte del Estado.
El filósofo liberal inglés John Stuart Mill era un fuerte defensor de la educación sin la intervención del estado. En su ensayo Encima Libertad, escribió:
No hay objeciones libertarias al estado para que la educación de los niños sea obligatoria. Pero sí las hay para que el estado proporcione educación de manera dirigida. Voy tan lejos como cualquiera en desaprobar que toda o una gran parte de la educación se encuentre en manos del gobierno.
Diversidad y libertad individuales en los caracteres de las personas, opiniones, y los modos de conducta requieren libertad y diversidad en educación – y cualquier sistema general de educación estatal sería un artilugio para formar personas con un mismo molde y forma. La educación estaría orientada a la conveniencia del poder de gobierno – ya sea un monarca, un sacerdocio, una aristocracia, o una mayoría de la generación existente. Cuanto más eficaz y exitoso era la educación estatal, más grande era el despotismo que el estado podría establecer sobre las mentes y cuerpos de las personas. Si las sociedades permiten que las escuelas y universidades del estado puedan operar, estas instituciones tendrían que ser una más compitiendo entre muchas formas y experimentos en educación. El gobierno podría simplemente intervenir para proporcionar modelos o ejemplos de cómo conseguir ciertos estándares seguros de excelencia educativa.
El compromiso de educar para la paz puede expresarse en las siguientes líneas: «Trabajar por un proceso educativo que signifique contribuir a alejar el peligro de la guerra, poner fin al expolio de las zonas empobrecidas del planeta, enseñar desde y para la no-violencia, aprender a considerar el conflicto como un vehículo de cambio si sabemos resolverlo sin recurrir a la violencia, integrar al alumnado en un proceso de transformación de la sociedad hacia la justicia y la armonía
CONCLUSIÓN.
En resumen, es una tarea prioritaria recuperar el valor de la educación reconociendo y defendiendo su finalidad formadora, así como su compromiso con la cultura y los valores de equidad y justicia social. Para conseguir este objetivo la comunidad escolar debe exigir el apoyo social y los recursos que permitan una educación de calidad. Al mismo tiempo, debemos trabajar para que la escuela sea un lugar de convivencia donde se aprenda a respetar a los otros, a resolver conflictos pacíficamente, a participar y ser responsables como miembros de un grupo y de una institución. En este sentido, la educación en valores y la mejora de la convivencia escolar son mutuamente complementarios: se educa en valores para aprender a convivir y se aprenden valores si se tiene la experiencia de convivir en un entorno acorde con ellos.
Nuestra sociedad requiere de una educación en valores que sea capaz de formar personas íntegras con plena capacidad para enfrentar con actitud crítica una realidad diversa y cambiante.
Así es como el valor de la fraternidad se manifiesta en la educación pública, donde las relaciones, se mantienen y construyen cada día, siempre en la perspectiva del buen vivir colectivo, de la atención plena a los alumnos. Y esto lo podemos identificar en diversas situaciones, cuando elaboran planes de inclusión, de convivencia, de compensación educativa y de éxito de todos, de atención a la diversidad y de transformación educativa. Cuando ponen el cuidado del cumplimiento de los derechos morales y educativos.
Ya que, por ser pública ha adquirido el compromiso de hacer efectivo el derecho de todas a la fraternidad humana y a ser lo más efectiva posible en ella.
Podemos darnos cuenta de que todos los seres humanos somos iguales en la medida en que todos somos portadores de una dignidad común y por encima de todas las diferencias que nos individualizan y nos distinguen unos de los otros, es decir, todo ser humano posee dignidad sin importar la condición en que se encuentre.
INTEGRANTES
Martínez Amaro Oskar Alejandro
Soria Sánchez Ricardo Arturo
Tirado Solís Xímena Kasandra
Valentín Hernández Ricardo Jaír
Vargas García Andrea Joselyne
Velasco Garduño Carlos
Villanueva Calzada Cynthia ltzel
Fuente: Joaquín Olmos, 2007, Madrid, España,
www.UNIR.com consultado el 5 de diciembre de 2020
Hernández, D. F. (27 de Noviembre de 2017). https://diversidad.murciaeduca.es/. Obtenido de https://diversidad.murciaeduca.es/orientamur/gestion/documentos/educacionvaloresconvivencia_paco.pdf
Fraternidad. (2016). Significados. https://www.significados.com/fraternidad/
La Dignidad Humana como Fundamento de los Derechos Humanos. (s. f.). www.scribbr.es. Recuperado 3 de diciembre de 2020, de https://ti.unla.edu.mx/iusunla28/reflexion/La%20Dignidad%20Humana.htm
González, M. P. (s. f.). LA EDUCACIÓN ENLA TOLERANCIA COMO PARTE INTEGRANTE DEL CURRICULUM ESCOLAR. Revista Gallego-Portuguesa de psicología e educación. Recuperado 3 de diciembre de 2020, de https://core.ac.uk/download/pdf/61900179.pdf
Educación para la tolerancia. (2013, 27 febrero). Webscolar. https://www.webscolar.com/educacion-para-la-tolerancia
Este blog quiere dar a conocer la importancia de la educación y los valores para la convivencia humana, ya que estos van tomados de la mano, es por el hecho de que la sociedad esta como esta porque con el paso de los años la sociedad ha ido perdiendo estos valores los cuales son necesarios para una convivencia y comunicación efectiva.
Tomaremos en cuenta la definición de los valores ya nombrados (en el titulo), teniendo en cuenta la vinculación de estos con respecto a la educación y a la convivencia humana para el mayor beneficio para la comunidad.
Como todas las facetas de nuestras vidas, la convivencia necesita un aprendizaje.
Si una gran virtud tiene la Educación en Medios de Comunicación es su capacidad para enseñar a chicos y chicas a descubrir los valores de la sociedad y tomar actitudes de reflexión, adhesión y distancia con o frente a ellos.
Comunicar: consciente de esta ineludible e importante tarea de educar en valores desde y con los propios medios, ofrece en este número una serie de interesantes trabajos de profesionales de la comunicación, docentes y expertos de los medios y la educación que analizan, desde distintas ópticas y perspectivas cómo aprovechar el uso de la comunicación para la educación en los valores democráticos.
El respeto, el diálogo y la responsabilidad son solo algunos de los valores que los expertos recomiendan a los padres y educadores fomentar en los más pequeños. Estos son parte fundamental en la formación y representan las referencias vitales que conviene inculcar para que las personas crezcan de forma integral, convivan armónicamente con los demás y tengan una vida más feliz.
Igualmente, estos elementos significan los soportes que sostienen a la cultura e impulsan el desarrollo de los potenciales humanos, por lo que, si bien los colegios y universidades tienen parte de la responsabilidad, los padres y las familias también están en la obligación de compartir el compromiso de su enseñanza.
Tener una buena formación en valores nos ayuda a desarrollar todas nuestras habilidades intelectuales y talentos, pero no se puede esperar que sean las instituciones las encargadas de que los estudiantes se desarrollen en esta materia, que debe ser una preocupación de toda la familia.
Sabemos que la comunicación verbal la constituye un simple intercambio de ideas provenientes de pensamientos, creencias y sentimientos, emociones. Por sí solo, es un proceso bilateral en el que interactúan y se interrelacionan dos o más personas a través de un conjunto de simbolismos convencionales por ambos conocidos, que prontamente se ven reflejados en la corporalidad.
La convivencia escolar permite el desarrollo integral de los niños y jóvenes en su proceso de integración a la vida social, en la participación responsable en la vida ciudadana y en el desarrollo de su propio proyecto de vida.
Abordar la conveniencia en la escuela como parte de la formación de los sujetos que enseñan-aprenden, posibilita el desarrollo de competencias personales y sociales, para aprender a ser y a convivir juntos que se transfieren y generalizan a otros contextos de educación y de desarrollo humano.
• Un proceso permanente: Es el proceso que pretende llevar la educación a todos los niveles y estados de la vida del ser humano, para que a cada persona le sea posible recibirla y llevarla a cabo.
La mayoría de conflictos que suceden diariamente en el mundo son el resultado de la falta de entendimiento por parte de los distintos colectivos que participan en esta sociedad. El aprendizaje de actitudes que favorezcan tolerancia, democracia, respeto sentaran las bases para el desarrollo de la cultura de la paz. Todos debemos participar para alcanzarla, teniendo la escuela un papel fundamental al ser esta un reflejo de la sociedad en la que nos encontramos y la base del aprendizaje.
En el aula; La escuela es a la vez un pequeño reflejo de la sociedad en la que vivimos y un laboratorio de aprendizaje para que la comunidad participe a escala local, nacional y mundial. Todas las materias y actividades que en ellas se desarrollan constituyen una oportunidad de formación en tolerancia, comunicando a los alumnos los conceptos, valores y conductas de la cultura de la paz. Las distintas materias realizan aportaciones muy valiosas para el desarrollo de la tolerancia.
Respetar es una actitud que reconoce y aprecia el valor y la dignidad de los demás y les trata de acuerdo con ese valor. Se extiende también al entorno, a la propiedad de los demás. Comienza con la consideración del otro como persona, como alguien valioso en sí mismo y con los mismos derechos fundamentales. También nos debemos respeto a nosotros mismos, en cuanto personas, y debemos tratarnos a nosotros mismos de acuerdo con nuestra dignidad.
El respeto se aprende sobre todo en casa. La educación en el hogar tiene un valor insustituible para que el respeto se convierta en norma de vida de los hijos desde los primeros años. Hay hogares en los que los padres saben promover este valor esencial. A veces interviene el padre para corregir cualquier abuso o palabra disonante. Otras veces es la madre quien ofrece una indicación clara y la hace respetar… es muy importante que los dos juntos vaya a una, se apoyen en su tarea educativa para ayudar a sus hijos a ser capaces de autocontrolarse, a ser disciplinados y respetuosos. Y una primera condición es que sean ejemplo de este valor: que habitualmente se muestren respetuosos con las demás personas, entre sí y con sus hijos.
Ambas voces tienen distintos significados y no son sinónimos. Tolerancia es un término más general, que se refiere a la ‘acción y efecto de llevar algo con paciencia’. Respeto se usa para indicar ‘veneración, acatamiento que se hace a alguien’. Mientras que el primero alude a la actitud de una persona frente a alguna idea, creencia o práctica de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias (Mi familia promueve la tolerancia hacia las comunidades indígenas), el segundo implica también una actitud, pero no relacionada con la paciencia, sino con el acatamiento, voluntario o no, hacia algo o alguien: grandes rasgos, podríamos decir que el respeto puede implicar ser tolerante, dado que debemos aceptar ideas, creencias o prácticas distintas a las propias. A la inversa, la tolerancia no implica respeto, sino paciencia.
Bibliografía:
° https://www.revistacomunicar.com/pdf/comunicar9.pdf
° https://www.lechepuleva.es/nutricion-y-bienestar/como-lograr-una-buena-convivencia
° https://educrea.cl/convivencia-escolar-y-habilidades-sociales/
° https://www.codhem.org.mx/LocalUser/codhem.org/infantil/dhs/dh67.pdf
° https://educrea.cl/educar-en-y-para-la-libertad/
° https://www.redalyc.org/pdf/676/67613199010.pdf
“La educación y los valores de convivencia humana: aprecio a la dignidad de la persona, fraternidad, tolerancia, respeto a las diferencias, libertad y paz"
El educar se constituye en
el proceso por el cual el niño o el adulto conviven con otro, y al convivir con
el otro se transforma espontáneamente, de manera que su modo de vivir se hace
progresivamente más congruente con el del otro en el espacio de convivencia. (Aburto. S)
En el ámbito académico, se
denotan las actitudes frente a un solo estimulo: El salón de clases, pueden
surgir preguntas sobre el comportamiento de los involucrados, como, ¿El
profesor hace su labor con gusto y amor? ¿O lo realiza con apatía y ansiedad? ¿Cómo
lo toman los alumnos? ¿Cómo es la convivencia cuando el profesor no está dentro
de la ecuación planteada? En la actitud se decide si el proceso de aprendizaje
será exitoso o fracasara incluso intentando crear una simulación del mundo
real.
La educación es la institución
social que permite que las personas adquieran conocimientos, habilidades,
valores y hábitos, para poder vivir en una sociedad tranquila, por lo cual es
necesario inculcar una forma de pensar respetuosa, y basada en los valores esenciales
para lograr un convivencia zona.
Teniendo esto como premisa,
podemos teorizar sobre los valores que deberían regir dentro del ámbito académico,
siendo que se tomará como una forma de vivir y serán o son el reflejo de lo que
ven.
El
aprecio a la dignidad de la persona
La
dignidad es ser tratado como lo que se es. La pregunta entonces, ya no solamente para
poder comprender lo que somos en un sentido metafísico, sino para poder dar un
trato digno al ser humano, en un sentido ético, es ¿cuál es la naturaleza o physis ontológica del hombre? ¿Qué es el hombre? Así, sabiendo lo que el hombre es podremos tratarle como tal, como merece, es decir tratarlo
dignamente.
Fraternidad
Por otro lado tenemos a la fraternidad, pues es importante para generar paz y desarrollar una mayor
convivencia.
Es vital porque esta mantiene unión en
los seres humanos, ya que
la fraternidad es el afecto que se tienen entre los individuos y la confianza
propia de hermanos, la fraternidad actúa como un valor y todos los individuos
deben mantenerlos en sus vidas ya que esto se
califica como una buena virtud y un buen afecto entre las personas.
Para generar procesos de inclusión basados en la dignidad humana
compartida.
Desde luego que eso supone contrarrestar la tendencia de la sociedad a generar diversas formas de exclusión (cultural, económica, social, étnica, de género, etc.).
Tolerancia
Estar tolerante el uno del otro y cuidar el uno
del otro es lo que nos hace humanos. Enseñando la tolerancia, permitimos la
individualidad y la diversidad, mientras de promover la paz y una sociedad
civil. Nuestro logro en el luto de tolerancia depende de nuestro esfuerzo para
educar nos-mismos, y nos hijos. “La intolerancia puede ser desaprendida. La
tolerancia y el respeto mutual deben ser aprendidos” (Servicio de Información
de las Naciones Unidas 2004)
Respeto a las diferencias
El
respeto a las diferencias debemos desarrollarlo tanto en el hogar como en las
escuelas ya que es imprescindibles que niños, jóvenes y adultos aceptemos a las
personas tal cual son y reconozcamos el valor de cada una de ellas,
estableciendo de igual manera un trato amable y cortés en todos los contextos,
hacerlo de esta manera propiciará en el ambiente áulico el fomento de la
enseñanza y el aprendizaje. Vivimos en una sociedad con alta escala de
diversidad y como tal debemos entender que todas las personas somos distintas,
si somos capaces de ver estas diferencias tendremos más facilidad a la hora de
adaptarnos a nuestro entorno y en el caso de nuestros alumnos les facilitará su
integración y favorecerá su competencia social.
La
sociedad cada vez es más diversa, debido a esto los niños están más expuestos a
convivir con personas de distintas formas de vida, las creencias, las
costumbres, los valores y los comportamientos ponen a prueba la tolerancia y la
empatía de los seres humanos, por eso es muy importante enseñarles a los niños
desde muy pequeños a respetar las diferencias en cualquier sentido y a verlas
como un gran tesoro del cual podemos aprender.
Respetar
las diferencias, ya sean de raza, cultura, religión, capacidades, gustos,
ritmos y estilos de aprendizajes, genero, o discapacidades, no solamente es
importante, sino que prepara a las personas para ser solidarias y tolerantes
ante los demás, esto así porque respetar lo distinto es como conocer el valor
que tiene cada ser humano.
·
El artículo 4 constitucional menciona
que toda persona tiene derecho a la cultura física y práctica del deporte
Toda persona tiene derecho a
la cultura física y a la práctica del deporte. Corresponde al Estado su
promoción, fomento y estímulo conforme a las leyes en la materia.
Si queremos que los niños
respeten las diferencias, padres y maestros debemos ser los primeros en dar
ejemplo de vida,
Libertad
Libertad es la facultad o capacidad del ser
humano de actuar según sus valores, criterios, razón y voluntad.
Por otra parte,
el significado de libertad también se relaciona con los términos 'confianza' y
'franqueza', especialmente, en su forma plural significa osada familiaridad.
Como ya vimos, la libertad es un VALOR, un VALOR de suma importancia para nosotros como individuos aquí y en todo el mundo, aquí y en toda la galaxia.
Sentirse libre forma parte de la naturaleza humana, más allá de que no
exista una libertad absoluta, ya que las personas se ven condicionadas por sus
propias capacidades y el entorno.
La libertad como valor se debe ejercer, desde la individualidad de cada persona, con respeto y responsabilidad moral. La libertad no se trata de llevar a cabo cualquier acción sin importar sus consecuencias en el entorno. La libertad se refiere a saber hacer uso de las habilidades que cada quien posea
Paz
La paz es un estado de espíritu sereno donde uno
puede estar en armonía con sí mismo y con los demás.
Vivir en paz se dice para referirse al deseo de ausencia de conflictos
en la vida.
El valor de la Paz, el valor de nuestra paz, como individuos o que
somos, lo dice todo, vamos por la vida buscando tener paz así como si fuera
nuestra felicidad, un ejemplo muy claro, las personas solo quieren ser felices
y para esto, queremos conseguir la Paz.
Sobre estos dos valores que van en toda la mano
de nuestro sistema educativo, de nuestro México, de nuestro país, como ya nos
han dejado un claro ejemplo nuestros ancestros con todos los acontecimientos y
hasta con lo que somos hoy en día como país, como nuestro México, como
individuos de este gran México
Conclusión
Todo esto se requiere para lograr una buena
educación, no solo enseñar estos valores, también inculcarlos y hacer de ellos
un habito en la vida diaria de la sociedad, el papel del docente adquiere gran
relevancia en esta práctica, pues con su actitud y forma de pensar puede
inspirar a mentes jóvenes a seguir una línea de pensar en base a los valores
previamente vistos.
Equipo 5:
Miranda Merino Irogoyen Mario Maitonatzin
Montoya Salinas Mariana
Olivares Carranza Zoe
Perez Herrera Bryan Alexander
Perez Arcega Yael Amir
Ramirez Sebastian Ismael
Bibliografía
Aburto, S. “Educación, conocimiento y
convivencia” Patrimonio Cultural y Turismo. Consultado 4 de diciembre,
Recuperado de: https://www.cultura.gob.mx/turismocultural/cuadernos/pdf11/articulo13.pdf
Barba, Bonifacio (2005). “Educación y valores:
Una búsqueda para reconstruir la convivencia” Consejo Mexicano de Investigación
Educativa, D.F, México Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol. 10,
núm. 24, pp. 9-14
Martínez, V. (2013) “Reflexiones sobre la dignidad
humana en la actualidad” UNAM. Bol. Mex. Der. Comp. vol.46 no.136 México.
Aprecio a la dignidad de la persona, fraternidad, tolerancia, respeto a las diferencias, libertad y paz.
Integrantes:
* David Almanza King
* Alexa Ludwika Ángeles Hinojosa
* Leticia Atilano Sánchez
* Karla Cecilia Becerra Rabadán
* Miguel Ángel Campos García
Accede al Podcast a través del siguiente enlace: Podcast #3 - Equipo 1
"La educación y los valores de convivencia humana: aprecio a la dignidad de la persona, fraternidad, tolerancia, respeto a las diferencias, libertad y paz"
LA EDUCACION Y LOS VALORES DE CONVIVENCIA HUMANA:
Hablar de educación en valores puede resultar un tema, además de reiterativo, especialmente problemático para docentes y familias. El objetivo de formar a los niños y jóvenes como personas morales parece entrar en contradicción con una sociedad materialista, insolidaria y que facilita “contravalores” a través de los medios de comunicación. Además, hay que aumentar que el propio valor de la educación escolar parece cada vez menor, cuestionando su utilidad económica y la necesidad de esforzarse para ser “alguien de provecho”, al tiempo que más conflictivas son las relaciones escolares, pérdida de autoridad del profesor, fenómenos de violencia escolar, etc. (Ballester Hernández, 2008)
Es deseable que se incluyan y trabajen explícitamente una serie de valores que permitan convivir en sociedad y desarrollarse integralmente, pero esto no debe suponer instrumentalizar a la educación escolar, pues la escuela, por sí sola, ni puede reducir los accidentes de tráfico ni combatir la obesidad infantil, entre muchos otros ejemplos. En realidad, esta pretensión demuestra un cierto desconocimiento, cuando no desconsideración, hacia el sistema educativo, sus funciones, problemas y limitaciones.
Precisamos de un nuevo enfoque de educación en valores que permita, en la medida de lo posible, superar estas contradicciones e integrarse con otras propuestas como la mejora de la convivencia escolar. La finalidad principal de la educación escolar, como señala el Informe a la UNESCO “La educación encierra un tesoro” (1996), es la integración social y el desarrollo personal a través de la participación en valores comunes, de la transmisión de un patrimonio cultural y del aprendizaje de la autonomía. De hecho, una educación de calidad debe integrar valores, contenidos, experiencias y aprendizajes positivos en las dimensiones personales, sociales y éticas de los estudiantes, no sólo en las intelectuales (Escudero, 2005).
Dicho de otro modo: una educación de calidad también es la que evita crear “analfabetos morales”. La educación es valiosa por sí misma, y no es su función resolver los problemas sociales que en cada momento se le derivan. La mejor manera de poder educar en valores es recuperar el valor de la educación (Savater, 1997): que se reconozca la importancia decisiva de la educación escolar y de los docentes en la insustituible tarea de formar personas libres, autónomas y miembros activos de nuestra sociedad. Recobrar el valor social y cultural de la educación, es decir, considerarla como un bien precioso y necesario prestándole el máximo apoyo, es tarea de todos: familias, profesores, Administración, y sociedad en general.
Para recuperar el valor social y personal de la educación también la institución escolar ha de ser coherente con los valores de una sociedad democrática dando la mejor respuesta posible al derecho y al deber de una educación de calidad para todos. La educación escolar debe ser compensadora de desigualdades, integradora de diferencias, justa, equitativa e inclusiva para no entrar en una irresoluble y flagrante contradicción: ¿sería posible educar en la democracia, en el respeto, en la solidaridad, en la cooperación..., dentro de una institución que fuera insolidaria, competitiva y autoritaria? (Santos Guerra, 2001).
Toda educación es una educación en determinados valores. Los procesos educativos que se dan en la escuela son necesaria e inevitablemente formadores, transmisores de ideas y valores. Podemos decir que no hay instrucción sin formación (y viceversa), de modo que cuando se está inmerso en los procesos de enseñanza y aprendizaje, parafraseando uno de los axiomas de la Teoría de la Comunicación (Watzlawick, et al., 1995) “no es posible no educar”. Junto a las actuaciones planificadas, existe un “currículum oculto” de relaciones sociales, normas y modos de pensar que producen el aprendizaje de hábitos, conductas, costumbres y valores en el seno de la institución escolar. Las relaciones en el centro, su organización y cultura han de tenerse en cuenta como elementos que influyen en la formación de los alumnos
La defensa de los derechos y de la dignidad de todas las personas, sea cual sea su condición física, social, económica o cultural, es la garantía para el desarrollo de una sociedad basada en los valores de justicia, equidad y libertad. las acciones de los poderes públicos, de los directivos escolares y de los docentes, cada uno en su nivel de responsabilidad, deberían articularse en torno a cuatro ejes de actuación: establecer las mejores condiciones para que todos los alumnos puedan aprender de acuerdo con sus posibilidades; compensar con programas, refuerzos o ayudas complementarias a aquellos alumnos con mayores dificultades de partida por sus condiciones personales, económicas o sociales; educar a los alumnos en los sentimientos morales, es decir, en la empatía y la compasión hacia los otros; y educar a los alumnos en el desarrollo de valores éticos y cívicos.
El acceso de los alumnos, de todos ellos, al aprendizaje y al conocimiento es el objetivo principal de la enseñanza y una de las piedras angulares del respeto a la dignidad de los alumnos. Sin suficiente conocimiento es difícil que los jóvenes y los adultos puedan ejercer sus derechos y participar con interés en las actividades sociales, culturales o políticas. Para lograrlo, es necesario que existan las condiciones necesarias para sea posible el progreso de los alumnos. Aunque finalmente es el alumno quien debe comprometerse con su aprendizaje, es preciso que cada uno de los docentes, con el necesario apoyo de las administraciones educativas, intente asegurar las condiciones que lo facilitan.
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La educación debería conducir a incrementar los medios humanos y materiales para la enseñanza de los alumnos con mayores dificultades y así tener equidad en la enseñanza. “Para tratar a todas las personas de forma igualitaria, para proporcionar una genuina igualdad de oportunidades, la sociedad debe prestar más atención a los que tienen menos bienes naturales y a los que han nacido en posiciones menos favorables”. (J. Rawls. 1971. A theory of justice. Oxford: University Press. Pag. 17).
El reconocimiento de la dignidad de la persona exige favorecer no sólo el conocimiento de los alumnos, sino también su desarrollo social y emocional. es necesario facilitar la autoestima de los alumnos, sus habilidades sociales, la confianza en ellos mismos y los comportamientos positivos y solidarios hacia los demás. El bienestar de los alumnos se construye principalmente a través de los otros.
Una enseñanza que no debe quedar limitada a una reflexión teórica, por importante que sea, sino que ha de impregnar el funcionamiento de los centros docentes y las actividades que ofrecen a sus alumnos. La educación en valores y para la ciudadanía debería tener su referencia principal en el funcionamiento del centro educativo: inclusivo, participativo, exigente con los derechos y los deberes de todos los alumnos, solidario y defensor de la diversidad.
La fraternidad escolar es de mucha ayuda, pues se logran crear vínculos afectivos entre todos los estudiantes del centro educativo, los cuales son de mucha ayuda, pues así los problemas o disturbios entre los mismos cesarían ya que se tendría una clase de confianza o un poco más de comunicación, por lo cual lograrían resolver sus diferencias mediante el uso de la palabra. También si uno de estos comenzará a pasar por un momento difícil en su vida, tendrá un apoyo "extra" por así decirlo, pero creo que quedaría mejor “familiar", ya que estos intentarían ser un pilar para su compañero, aunque este no fuera de su misma clase.
La tolerancia se conoce como el respeto y al mismo tiempo implica la apreciación hacia las diferencias de los demás, teniendo la capacidad de aceptar las múltiples personalidades y el actuar del prójimo. Colabora a solucionar problemas e impedir violencias físicas y psicológicas.
¿Qué son las diferencias individuales? En términos generales, las diferencias individuales tienen relación con la forma de ser de cada persona.
En un ámbito educativo, están asociadas, generalmente, con la forma particular de aprender de cada alumno. Con lo cual, dentro del aula, los educadores trabajan a diario con grupos de alumnos que poseen características diversas y diferencias individuales. La atención a las diferencias individuales tiene un componente educativo importante. En primer lugar, porque, al considerar las diferencias individuales, estamos educando en el respeto a la diversidad. Y, en segundo lugar, porque, de esta forma, se trabaja en el aula teniendo en cuenta las necesidades y las potencialidades de cada estudiante. Es decir, la importancia educativa de las diferencias individuales radica en enseñar y educar para la comprensión de que todos somos distintos y singulares. Y que es precisamente esta singularidad la que permite que cada uno encuentre su propio camino para aprender y para construir el conocimiento.
Además, lo educativo de trabajar en clase partiendo de que todos somos distintos es abrirnos a la posibilidad de aprender de cómo aprende el resto de los compañeros.
Cuando hablamos de considerar las diferencias de los alumnos y de trabajar desde y con ellas, el papel de los educadores es fundamental. Es necesario que los profesores planifiquen sus actividades y experiencias pedagógicas considerando la importancia educativa de las diferencias individuales. Es decir, que desarrollen estrategias y procedimientos didácticos que se adapten a las particularidades de sus estudiantes.
Entonces, atender las diferencias individuales supone individualizar la educación y la enseñanza. Es atender a las necesidades particulares de cada alumno y a sus circunstancias personales y contextuales (familiares, culturales, económicas). Es atender a sus problemas para que estos no interfieran en el logro de objetivos educativos.
La noción de Cultura de Paz conlleva valores, actitudes, conductas y formas de vida; este último concepto es de vital importancia, pues implica todo un cambio en la perspectiva de la vida por lo que, en dicha noción queda implícita la idea de pensar en los demás y no solo en nosotros mismos para lograr la verdadera convivencia pacífica.
Educar para la paz y la convivencia es un objetivo que buscan todos los sectores de la comunicad educativa (Martínez Garza, 2012). Implica cultivar valores como la justicia, la cooperación, la solidaridad, el desarrollo de la autonomía personal y la toma de decisiones, entre otros; conlleva cuestionar los valores contrarios a la cultura de la paz, como la discriminación, la intole- rancia, y la indiferencia.
Es un proceso de desarrollo de la personalidad, constante y permanente, motivado por una forma positiva de aprender a vivir con uno mismo y con las demás personas en la no violencia, creando espacios de justicia, confianza, seguridad, igualdad, solidaridad, libertad, armonía y paz.
La Educación para la Paz consta de tres conceptos básicos (García & Ugarte, 2002):
Aceptar y comprender las diferencias en las formas de actuar y pensar de otro ser humano, género, clase social, razas y religión. A qué se debe evitar los privilegios del individuo, los grupos, los privilegios de raza, privilegios de religión y privilegios de sexo. La capacidad de trabajar en equipo respetando y ayudando lo más que se pueda para una meta en común a través de la vivencia humana es cuando se fortalece el aprecio y la diversidad cultural la dignidad de las personas y que será entonces para integrarlas y solidaridad. Se debe trabajar también la tolerancia, respetar las diferencias, se debe dar la libertad el derecho a elegir y expresarse, decidir por sí mismo sobre sus propios actos, para poder lograr la convivencia humana. La armoniosa de los alumnos y los maestros. es importante la valoración positiva de sí mismo que es la percepción personal que se tiene sobre el individuo y sus propios méritos y el concepto de la vida personal que se tiene denominado como la autoestima. Generar la convivencia de autoestima, alegría, valores y armonizar para que se pueda generar una convivencia humana de calidad.
Cada uno de los espacios que se han considerado para poder llegar a la convivencia plena que debe generar su vida social, trabajar en los valores y contravalores, trabajar en la cooperación, que se le generé e inculqué una buena relación.
REFERENCIAS:
El estimulo, el fomento y la difusión de la educación física y la práctica del deporte en la legislación vigente. Introducción La cult...